El texto de Gonzalez y Ospina (2013) en relación al Saber
Pedagógico remite a una serie de discusiones actuales sobre el rol del docente,
este ejercicio analítico nos permite recuperar los aspectos humanos de la
enseñanza o como lo plantea Zambrano (2015) sitúa el discurso pedagógico sobre
el discurso del sujeto en sí. De esta manera, se expone una concepción sobre el
lo humano en el proceso educativo, explorando aquellas formas en que el docente
se orienta como sujeto social.
De
acuerdo al texto, este concepto genera el establecimiento de un diálogo
interdisciplinario con nuevas formas de entendimiento, conceptos, concepciones
entre las diferentes ciencias sociales y de la educación, encontrando diversas
formas de comprensión del saber pedagógico a nivel regional, lo cual ha
posibilitado el establecimiento de una perspectiva profunda, analítica y
reflexiva.
El
saber pedagógico se concibe como una construcción, un conocimiento frente al
hecho educativo que no sólo tiene en cuenta el aspecto práctico, sino su
fundamentación teórica. Los autores citan a Chacón y Suárez (2006) planteando
que este concepto radica en “la reconstrucción que hace el docente de sus
experiencias formativas a través de cuestionamientos sobre ese proceso
formativo, dando lugar a la teorización, génesis de la teoría pedagógica”
De
acuerdo a lo anterior, se podría plantear que el saber pedagógico insta a
situar aquellos conocimientos edificados de manera formal e informal por el
docente, lo cual recoge todo lo concerniente a los valores, ideologías,
actitudes y prácticas que tiene el profesor en su contexto histórico cultural,
que son producto de las interacciones personales institucionales, que
evolucionan se reestructuran, reconocen y permanecen en la vida del docente.


